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miércoles, 24 de febrero de 2010

Clase con Enrique Serrano

Por: Andrés Felipe Tobón Villada.

Una inesperada lección recibimos estudiantes y profesores de la Universidad EAFIT del doctor Enrique Serrano Gómez. Digo inesperada, pues la idea de “una política congelada”, presenta sin a lugar a dudas una posición bastante interesante en un campo en el que se considera la política como un hecho voluble.

El por excelencia profesor Serrano nos introdujo en una clase que, lejos de las magistraturas, apeló por el cuestionamiento al auditorio. Así, fuimos frecuentemente víctimas de la duda frente a problemas como: la metáfora del bandido estacionario y el reto de convertirlo en gobernante legítimo; una breve introducción a la filosofía del derecho; una explicación del uso de la teoría de juegos en un escenario político; y un esclarecimiento de los problemas políticos latinoamericanos desde la estructura.

Su naturaleza de profesor, aquélla que no le permite dejar en blanco un tablero a la hora de hablar, permitió una elucidación clarísima de los temas que la sucesión mental de Serrano quiso exponernos.

Como víctima de la duda y del cuestionamiento infundido, debo señalar que esta breve actividad me ha permitido -y espero que a muchos- el retornar a los canales analíticos donde la duda impera, aquéllos en los que el criterio no es una obra de un autor, sino el cuestionamiento.

martes, 1 de septiembre de 2009

Formando la disciplina, construyendo la profesión

Por: Jose Antonio Fortou R.



La semana pasada, de miércoles a viernes, se realizó el I Congreso Interuniversitario de Ciencia Política, evento local organizado por estudiantes de cuatro universidades de Medellín (EAFIT, Antioquia, Nacional y UPB) como un primer intento de empezar a crear comunidad académica y seguir con lo que Francisco Leal llamó la “profesionalización” de la ciencia política en Colombia.

Se escucharon ponencias y preguntas interesantes y pertinentes que pusieron de relieve algunos de los principales temas o problemas con los que se topa la ciencia política en nuestra ciudad. Quisiera hacer mención a uno de dichos temas: el clásico problema de las fronteras de la disciplina y su relación con otras. Dentro de esta temática, englobo tres provocativas discusiones que surgieron durante el Congreso.

1) Ciencia política y derecho. Mientras que José Olimpo Suárez propugnaba por una cercanía que hizo pensar en lo que alguno llamó un “politólogo abogado” y otros reaccionaron proponiendo un distanciamiento radical del paradigma legalista, unos más nos ubicamos en un punto medio: hay que tener un profundo conocimiento del derecho en este mundo cada vez más constitucional y jurídico, pero entendiendo siempre que el paradigma legalista no puede ocultar cómo son las cosas al hacer énfasis en cómo deben ser.

2) Ciencia política y filosofía política. La exposición de Jorge Giraldo nos recordó la cercanía de estas dos disciplinas y señaló el problema en el que se verían los estudios políticos en general sin la filosofía política: la teoría y los conceptos surgidos de ésta permiten, en buena medida, una mejor interpretación de los fenómenos políticos, por lo que la formación de un politólogo exclusivamente empírico-cuantitativo sería un grave error. Igualmente, el filósofo idealista debe “volver a la caverna” y aceptar que los conflictos de poder que se ven en ella son la realidad de la que se debe ocupar.

3) Ciencia política y moral. Aunque llevamos ya medio siglo de separación formal entre política, moral y ética, se escuchó una propuesta para entender y atender la pobreza no como un problema político, sino moral. Quedaron en el aire, sin embargo, dos puntos: a) la distinción entre moral y ética y cuál de ambas adoptar; y b) las implicaciones que tendría adoptar la perspectiva propuesta para el estatuto ontológico y epistemológico de la ciencia política.

Estos puntos sólo recogen parte de lo discutido en estos tres días. Obviamente surgieron muchos temas adicionales: el retorno al Estado en los estudios políticos, el quehacer del politólogo –la ciencia o la política como vocación–, las perspectivas a futuro de la disciplina en el escenario global, entre otros. Pero vamos paso a paso…